Crónica C.R. Tres Cantos B – Torrelodones R.C.

Segundo partido de la temporada contra Torrelodones. Tras perder el primero debíamos ganar para seguir aspirando a la Liga de los Botellines. Empezamos bajo un cielo soleado con Lobo, Patata y Multi; Alberto y JJ; Gijoe , Juan y Nico de ocho; Sebas y Pablete en los medios; Cristo, Balado; Katanas, Edu Linares y Tre atrás. También jugaron Javi, Juanma y Moncho.

El partido se vio marcado por la ausencia de Vasco, que iba con el A, así que nosotros contamos con la ayuda de Víctor en el papel de entrenador. No saques a tu hijo del club. No todos los equipos son como éste. Tranquilo.

La primera parte no estuvo mal: a pesar de la superioridad de los contrarios en melé, sacábamos los balones con Nico muy avispado, ganábamos las touches gracias a los buenos lanzamientos de Patata, no llegábamos pronto a los apoyos pero conseguíamos balones para que jugara la línea y ésta conseguía superioridades con un Tre destacado, e incorporando a Lobo varias veces a la ofensiva. Desgraciadamente nuestro zaguero se lesionó justo antes de terminar la primera parte, entrando Javi, a lo que luego me referiré. Esta mitad acabo con un claro 24-12 en el marcador.

Tras hablar en el descanso de las cosas a corregir, de nuevo conseguimos lo contrario a lo esperado. Hicimos las cosas mucho peor. Nos desordenamos totalmente tanto en defensa como en ataque, perdimos la iniciativa y los rivales comenzaron a anotar. Hubo fases en que Juanma (ya en el campo), Alberto y yo defendimos en el cerrado a cinco gordacos que se la pasaban como si fueran Blanco, Camberabero, Sella y sus dos amigos críticos culinarios, superándonos con una exhibición de fundamentos y velocidad punta apabullante.

Nos fueron recortando puntos mientras nosotros no conseguimos anotar más que un golpe a palos que no fue suficiente al acontecer la última jugada. Con balón en nuestro poder, Sebas le pregunta al árbitro que cuánto queda, y éste responde que hay tiempo. La sacamos a touch, perdemos la touch, pegan una patada desde su campo que entra dentro de nuestra zona de marca tras tres botes, suben a presionar, y entre cuatro jugadores nuestros el balón realiza el consabido bote Cisneros, sale disparado hacia un lado, le cae en las manos al que había pateado y ensaya. Además mete la patada a palos. Gritaban como si hubieran ganado la Triple Corona. Vaya por Dios.

Vamos con la parodia. Lo primero, el cambio de Javi por Tre. Yo lo vi entrar en el campo y pensaba que el staff técnico lo había decidido así por secretas razones. Bastante tenía yo con sacar golpes rápidos y no ganar ni un metro de ventaja como para llevarle la contraria a alguien. Tuve presencia de ánimo para recolocar a nuestro equipo moviendo a cinco o seis jugadores de puesto, pero luego me enteré de que… NADIE LE HABÍA DICHO QUE SALIERA. Un espontáneo, un maletilla en busca de su oportunidad. Se arrojó al verde como el Platanito. Impresionante.

Le facilité gentilmente un apanander a su zaguero (que jugaba bastante bien y corría rapido, claro) para que hiciera un contraataque por si se sentía aburrido, y me lo recriminaron Patata y Alberto, sin entender que mi conocimiento del juego no está a su alcance ni aunque jugaran tres vidas con el cerebro de Tomi, nuestro nuevo estratega. No pienso explicaros nada. Margaritas a los cerdos.

Alberto estuvo muy fino. Desde su posición de segunda es capaz de dar pinceladas que corrigen un partido: opciones para la touch, golpes a palos, posiciones de la delantera… clarividente en casi todo momento.

En este equipo siempre hay que estar muy atento a los pies. Puede haber tanto un jugador sin botas, como un pilier que se ponga los pocos tacos que no se le han caído en el talón en vez de en la puntera, como alguien con tacos de goma cuando hay más barro que en la batalla del Somme, o alguien con una llave de candado en las zapatillas, para no perderla. ¿Una llave?. Sí. Patata se había colgado la llave de los cordones. Tampoco es tan peligroso si lo pensamos bien. No era un bisturí, ni un disco de cortar afilado. Sólo era una pequeña llave de candado. Inofensiva. Sin más. En las botas que pasan cerca de la cara de rivales y compañeros. Tampoco lo vi como algo muy raro. Me doy cuenta de que a todo te acostumbras. Ya no resulta raro, sino diferente.

No hubo cagadas muy significativas. El Palomo del partido queda desierto en esta jornada, aunque debo decir que he estado a punto de declarar Tomi in absentia por la revelación de que no jugaba la jornada porque tenía un campeonato de cartas magic o algo así, jaleado por Puzzle. Esto sí me ha resultado inaudito. A las cartas sólo se puede jugar sin parecer un zafio al mus, al tute, al bridge, y a la escoba si está tu abuela en la timba. El resto de los juegos como el poker son de gente maleducada que juega por dinero. Pero nunca, y digo nunca queridos niños, juguéis una partida de nada si podéis elegir estar en un campo de rugby con vuestros camaradas. Me estoy calentando. TOMI PALOMO in absentia.

Y por último la reflexión seria. Creo que deberíamos ir pensando de una vez por todas en cerrar la boca en los partidos. Yo sé que es difícil ver cómo Cristo da una patada que pierde metros y no denunciarle a la Guardia Civil, pero como no creo que ninguno esté para el siguiente mundial, un poco de humildad y compañerismo no vendría mal. Prefiero el silencio, pero los ánimos creo que son aceptables. Enlazo esto con las magníficas ideas que se le ocurren a todo el mundo mientras jugamos: a touch, a palos, tranquilo no saques, saca rápido… guardáoslas. Si alguien se equivoca, así es la vida. Pero quince no pueden tomar todas las decisiones. Esto no es una democracia. Si Seba saca, al apoyo. Si pateamos fuera, a la touch. Y en silencio, que estamos más guapos. Y ese silencio, para terminar, habría que extenderlo a nuestro banquillo. Respeto por la gente que nos echa una mano, porque quiere, porque prefiere estar ahí que en casa. Y me refiero a Vasco, a Alba, a Geli, a María la fisio, a María, a Joaquín… Si comentan algo a algún jugador, o toman una decisión, gracias y callados. El que tenga ojos, que lea.

Aún estamos en disposición de ganar la Liga de los Botellines. Hay que apretar chavales.

¡¡¡AÚPA TRES!!!

Gracias en especial a Víctor, padre de un chaval de las categorías inferiores por echarnos una mano.

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