Crónica C.R. Tres Cantos – A.D.I. Industriales Las Rozas B

Pues un 30 de septiembre de 2017 hemos arrancado la competición este año. En casa, en Tres Cantos, contra el Industriales B (que bien parecía el A con los arrastres que han ocasionado sus fichajes) en un partido que se prometía sufrido.

Porque íbamos 16, con Gondo de, según sus propias palabras, cambio del hombre muerto, porque me han dicho que ellos eran 23 pero les veías calentar y parecían 150, porque nuestro querido Cristo ha perdido a su suegro y no pudo jugar, aunque jugase. Porque esto es rugby y va de sufrir, joder.

Típico calentamiento de principio de temporada. Muchos balones al suelo y bastantes nervios, pero a la par muy concentrados, con rabia. Algo gordo se avecinaba. Como bien nos arengó Linares, nos mirábamos las caras sabiendo que los 15 (más uno) que nos estábamos agarrando en el círculo éramos el único apoyo con el que podíamos contar. Así salimos con Mini, Luci y Búfalo; Jorge y Yuncos; Robles, Berral y Mario de 8; Linares y Pablete en los medios; el que escribe y Rafi en los centros y atrás, Kike, Balado y Don César.

Comenzó el partido con caos e intercambio de golpes. Ellos nos desordenaban con acierto y jugaban con su habilidosa tres cuartos mientras que todos nosotros intentábamos llegar a todo, todo el rato. Después de dos o tres fases de continuidad, encontraron un hueco por el ala izquierdo y posaron un ensayo esquinado no transformado. Tras el 0-5, conseguimos acumular varias fases interesantes de juego y, aunque un poco agarrotados todavía, una melé a 5 a favor acabó en un posado bestial que Linares no consiguió pasar. 5-5 y un nuevo partido por delante.

Hacia mitad de la primera parte tuvimos nuestra habitual caraja. Ellos seguían desordenando el juego y así nos cayeron dos ensayos seguidos tras los que nos recompusimos un poco y nos mantuvimos en el partido, llegando al descanso con un 5-17 y caras de “esto es ganable” en el vestuario.

Y vaya si lo era. La segunda mitad comenzó con un aluvión de juego tricantino. La delantera percutía y llegaba perfecta a los apoyos y la tres cuartos empezaba a engrasar movimientos con el liderazgo de Pablete. Nos ordenamos en defensa, contando y colocándonos y a los visitantes les costaba mucho romper nuestras líneas. Así, conseguimos una nueva marca, creo recordar que por medio de Linares, y empezamos a creérnoslo. Vaya si lo creíamos. Tras varias fases con mucho basket, a lo que luego me referiré, el paquete de delanteros consiguió posar un nuevo ensayo de melé, prácticamente bajo palos, que ponía el 17-17 en el marcador.

Queríamos más y lo intentamos. No obstante, las sustituciones del equipo visitante y la falta de ellas por nuestra parte empezaron a notarse y, tras una buena jugada, consiguieron un ensayo transformado que nos dejaba cerca pero lejos. Linares pasó un golpe centrado para poner el 20-24, atacamos y defendimos como animales, y así acabó todo. Con una derrota con punto bonus y una gran sonrisa en la cara. Hay que seguir trabajando y, sobre todo, hay que intentar ir a los partidos con algo más que lo justo. Porque la épica un fin de semana de cuándo en cuándo puede estar bien pero si se convierte en norma, lo vamos a pasar mal. El martes a currar.

Acabo con peloteo. Gracias a las chicas del femenino por venir, a Salas, Agus y Fede por el apoyo, y al Pibe y a Geli por aguantarnos, que yo creo que temporada tras temporada somos más insoportables. ¡¡¡AÚPA TRES!!!

Ahora a los detalles, que hay mucha tela que cortar. JJ estuvo de linier todo el partido y los del equipo rival tenían ciertas discrepancias con su criterio, que le afeaban de no muy buenas maneras. En un momento dado, le oí decir algo así como “¿me ves las canas?” pero luego no se bajó los pantalones para que le vieran las de abajo, que creo que era lo que todos esperábamos. ¡Ya en serio, gracias por tu curro, nen!

Pablete hizo un partidazo. Ya sé que es lo normal, pero me gusta decirlo. Sin embargo, en una melé a favor dice que vio un hueco y se tiró por el cerrado. Le sacaron del campo, se dio contra el raíl de atletismo y se hizo un agujero en el codo donde podrá guardar canapés para cuando tenga gazuza. Horas después seguía sangrando y gritando “vi un hueco, vi un hueco”. Acojonante.

El detalle bonito del partido se produjo justo después del golpe de Pablo. Aunque un ala espabilado le arrebató el balón para sacar rápido, sus propios compañeros lo detuvieron. Y uno se “lesionó” y fue atendido con parsimonia hasta que nuestro apertura pudo reincorporarse al juego. Sombrerazo por Indus.

El basket. Tras el segundo ensayo, Fayos rompió la línea con mucha elegancia, quebrando a varios rivales y dejando atrás a su zaguero; cuando alcanzaba la zona de marca, hizo una entrada a canasta perfecta, un 2+1 claro, porque eso era personal, con una bomba digna de Juan Carlos Navarro. Claro que esto es otro deporte y el señor colegiado tuvo que indicar saque de 22 a favor del equipo rival.

No acabó el basket ahí en este partido. Bético, que minutos antes se acercaba a Fayos mascullando “arréglalo” con furia, recibió un gran pase de Pablete rompiendo la línea a escasos dos metros de ensayo, llegando sin oposición, pudiendo anotar. Claro que en lugar de posar tranquilamente, prefirió marcarse un mate espectacular, al más puro estilo Claver contra Francia. Qué grandes jugadores se ha perdido la ACB.

A pesar del basket, me voy a permitir el lujo de otorgar la palomada del partido a Kike Pareja. Recoge un balón suelto en nuestra veintidós, se dispone a patear con una postura digna del mejor Jonny Wilkinson; coloca el balón y arremete con su pie derecho contra el aire de una forma muy cómica. Afortunadamente no llegó la sangre al río y pudimos salvar la jugada. Quitando este detalle, Kike se hizo un señor partidazo. Bien jugado, tío.

En el tercer tiempo conocimos a Bego, la novia de Don César Tre, que vaya placajes se marcó el niño que ya no es tan niño. Así que ya está presentada y es muy maja. Si no estábais, os jodéis.

Y pedazo de bar que tenemos para el tercer tiempo. Cada día me gusta más. Os quiero.

P.D.: lo pensaba ayer y al final se me ha olvidado meterlo. Grande Jorge, que acabó acalambrado, pero estuvo en todos los fregados y no parecía que llevaba toda la vida jugando con nosotros.

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